#066 Los chicos de la guerra

Soldado Argentino solo conocido por Dios

La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación entregó a un primer grupo de los familiares de caídos en Malvinas los resultados del ADN efectuado a los restos de 121 tumbas, que se levantan en el cementerio de Darwin y que estaban sin identificar de un total de 230.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) confirmó que logró identificar 88 restos. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que trabajó con el CICR en el proceso de identificación, confirmo que una de las tumbas analizadas tenía restos de dos cuerpos, por lo que se procesaron muestras de 122 personas.

El EAAF a cargo de la identificación de los caídos, viajó a fines de 2014 a las islas para exhumar los cadáveres y realizar pruebas de ADN. Entonces unas 78 familias habían aportado sus datos y muestras de sangre. Los forenses tuvieron un máximo de ocho semanas para desplegar un equipo de unas 20 personas, abrir las sepulturas, tomar restos, cerrar las sepulturas y volver al continente para analizarlos. Las muestras a tomar son pequeñas y entre ellas precisarían dientes. Ningún cadáver sería llevado al continente.

En el cementerio de Darwin, Islas Malvinas, inicialmente fueron sepultados los 47 efectivos que murieron en batalla de Pradera del Ganso, librada entre el 27 y 29 de mayo de 1982. Al finalizar la guerra, los militares británicos inhumaron a 218 soldados argentinos, algunos de los cuales se encontraban en tumbas colectivas y restos de los campos de batalla en distintos puntos del archipiélago. Después del conflicto el Reino Unido se ofreció a enviar los cuerpos a la parte continental argentina, pero los familiares de los caídos se negaron argumentando que «no hay nada que repatriar, porque están en su patria».​

Fueron enterrados individualmente con honores militares y una sola misa cristiana. Muchos isleños se han manifestado en contra del del cementerio, ya que según ellos el gobierno argentino «usa esto para razones políticas». La ubicación fue una condición dada por los isleños para que las cruces no pudieran ser vistas desde las cercanas localidades de Puerto Darwin y Pradera del Ganso. El cementerio está dentro de una pequeña hondonada, rodeada de cerros, fuera de la vista de los malvinenses.​

Los cuerpos de tres pilotos hallados después del final de la guerra, fueron enterrados también allí. El capitán Jorge Osvaldo García salió expulsado con éxito de su Skyhawk después de ser derribado por un misil tierra-aire Sea Dart el 25 de mayo de 1982, pero su cuerpo no fue recuperado del agua y fue hallado al año siguiente.

El teniente Giménez, fue piloto de un Pucará y su cuerpo fue encontrado en 1986. A su entierro asistieron sus familiares, quienes fueron los primeros parientes de los soldados argentinos en visitar las islas tras la guerra. El tercer piloto argentino fue el teniente Jorge Casco, cuyos restos se encontraron en 1999 cerca de la Isla de los Arrecifes. Estos no pudieron ser reconocidos, ya que no se encontraron sus placas identificatorias, y recién en julio de 2008, cuando fueron entregados a la Argentina, se los pudo enviar al Banco Nacional Genético del Hospital Durand, donde luego de realizar las pruebas de ADN se confirmó su identidad. Fue enterrado con honores militares en el cementerio el 7 de marzo de 2009, tras un pedido de los familiares.​

Desde 1999, se permitió a los familiares los viajes a las islas, la construcción de un monumento a los caídos y se les adjudicó el mantenimiento del cementerio. El predio estaba rodeado por una pequeña cerca blanca. En 2004 la Comisión de familiares de los caídos, idearon y financiaron la construcción de un monumento. El cementerio fue protegido por un recinto amurallado, cubierto de césped y se erigió un cenotafio con la imagen de la Virgen de Luján.

La obra, fué rechazada en tres ocasiones de forma sistemática debido a sus exigencias por La Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas. Finalmente, la estructura fue premoldeada en la Argentina continental y trasladada al cementerio en febrero de 2004 en un buque con la bandera de Antigua y Barbuda. Su armado fue realizado por una empresa británica, y finalizando en abril del mismo año.

Los diseños propuestos habían sido objetados por su tamaño (ya que la cruz y los muros les parecían a los malvinenses «demasiado altos») y rechazaron la posibilidad de construir una capilla pequeña junto a las tumbas. Con respecto al plano original y la modificación malvinense, la cruz del monumento se redujo a la mitad, como así también los muros, las placas con los nombres de los combatientes muertos y la imagen de la Virgen de Luján. Además, se aceptó que los nombres de los enterrados no contuvieran ninguna inscripción que identifique la fuerza operada en 1982 ni el rango, sino que solamente el nombre. El objetivo de las críticas, rechazos y demoras de los malvinenses era que el monumento no estuviera listo para el 20° aniversario del conflicto.​

El monumento fue inaugurado en octubre de 2009 ante 300 familiares de caídos. El viaje fue organizado, luego de un acuerdo entre los gobiernos argentino y británico, por la Comisión de Familiares y Cascos Blancos. Para el viaje, el gobierno británico pidió que los familiares no cantaran el Himno Nacional Argentino ni enarbolaran o hicieran flamear banderas argentinas, ya que «podrían haber sido interpretados como actos provocadores» por la población local.

Desde 1999, el gobierno argentino buscaró la aprobación británica para acompañar el monumento con una bandera argentina. Luego se habló de incluir una bandera tallada en la obra o pintar el monumento de celeste y blanco. Finalmente, quedó en la nada por el rechazo kelper contra muestras de nacionalismo argentino.

Hoy en día, flamear los colores de la bandera argentina está prohibido por la legislación isleña en el resto de las Malvinas. A principios de diciembre de 2014, y por la presión civil por un petitorio comunitario colgado en todos los espacios públicos de Puerto Argentino y repartido en el periódico Penguin News, la Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas anunció que analiza si prohíbe o no el despliegue de banderas de la Argentina en la totalidad de las islas, como así también de pancartas y pintadas de grafitis con la leyenda «Malvinas Argentinas»

Luego de años de trabajo de investigaciones junto con familiares de caídos y ex combatientes, Juan Carr, fundador de la ONG Red Solidaria, anunció en 2012 la presentación de un «pedido humanitario» a la Cruz Roja Internacional como mediadora ante el Reino Unido para poder identificar a los 123 soldados desconocidos.